viernes, 22 de marzo de 2013

El Ajo




Es de origen de Asia Central, seguidamente se propaga hacia el Mar Mediterráneo. Es cultivada por todo el mundo y sus principales productores son China, India, Corea del Sur, Rusia, Estados Unidos, Egipto, España, Argentina, Ucrania y Taiwán.

Características:

Es de la misma familia que las cebollas de hojas planas y delgadas, de hasta 30cm de longitud y tiene un olor característico intenso tanto en crudo como cocinado, debido a una sustancia llamada Aliina. Sus raíces pueden alcanzar hasta 50cm de profundidad. El bulbo está comprendido de 6-12 dientes de color blanco y todos ellos envueltos de una fina capa de color blanco o rosado.
Cada diente de ajo nos puede servir para volver a sembrar. Sus flores son blancas y en algunas especies tienen en su tallo un brote vástago redondo que se envuelve llamado porrino, que es una delicia usado en la gastronomía.
Existen  variedades como el ajo blanco, que son secos y los ajos rosados, que son más tempranos por su maduración que los blancos.


 El ajo:

Es una de las hortalizas que se cultivan desde más antiguo, una de sus virtudes seria que es estimulante de la circulación sanguínea. Prospera con todo tipo de climas, al sol y en suelos ligeros y bien ablandados. Los hay de tres colores; El blanco, que es el más precoz y que solo se conserva hasta diciembre; El rosa, de sabor delicado y que se conserva bien y el violeta, que es el que tiene el sabor más fuerte.


Cultivo:

Duración del cultivo: De 5-9 meses.

Aparición de las primeras hojas: A los tres semanas o un mes.

Riegos: Ninguno.

Se lleva bien con: La lechuga, la tomatera, la patatera, la remolacha, los fresales y el hinojo.

Se lleva mal con: Con cualquier tipo de legumbre, Guisantes, garbanzos, habas, judías…

Plantación: De febrero a marzo y de octubre a noviembre.

Siembra:

En zonas de clima mediterráneo el ajo se planta en otoño con todo tipo de ajo.
     1. Plante los dientes en hileras separadas entre 20 o 25 cm entre sí.
     2. Entierre los dientes de ajo con los dedos, con la punta hacia arriba y a unos
  2cm de profundidad, cada 10 o 12 cm.
     3.Un mes después de haberlas plantado, con un binador, romperemos la tierra 
  seca superficial en torno a la planta y al mismo tiempo eliminaremos las malas
  hierbas.
     4.Entre abril y junio se puede reforzar las defensas de la planta, contra la roya,
  pulverizando una solución de algas pardas, tres o cuatro veces en 3 semanas.
     5.Entre abril y mayo revisar la aparición de manchas, eliminando las que
  presenten estos síntomas y con las demás, pulverice con solución de sulfato
  de cobre y cal,“caldo de burdeos”.

Cosecha:

A partir de junio cuando las hojas estén secas, levante con cuidado los bulbos y una vez sacados los pondremos a secar, siempre es mejor hacerlo en un día soleado por lo mismo.

Para conservar los ajos:

Para guardarlos podemos trenzar sus hojas o meterlos en cajas bien aireadas. Guardándolos en un lugar seco y aireado.


    

    Prevención de enfermedades y parásitos:

Para evitar la roya no plantar los ajos nunca en el mismo sitio o donde se haya plantado cualquiera de la misma familia como la cebolla, el puerro…
Se puede evitar la pudrición, si no se planta en un suelo recién fertilizado.

Producir tus propias semillas:

El ajo no produce semillas, el ajo se reproduce de año en año. Con los dientes y los bulbillos.
Escogeremos cabezas de ajos, que sean grandes y buenos a la hora de cosecharlos, extraeremos los dientes en una bandeja o utensilio aireado y lo dejaremos secar en un sitio seco  y bien aireado.
Utilizar los bulbillos impide la propagación de virus y es conveniente recurrir a ella cada 3-4 años. En tiempo de cosecha dejaremos unas cuantas plantas y dejaremos hasta la floración. Cuando estén marchitas, extraeremos los bulbillos en las umbelas esféricas, entre las flores y conservar con los dientes para sembrar.
Al próximo año cuando los queramos sembrar, los sembraremos con la punta hacia arriba, a escasa profundidad con 1cm de separación entre sí.

     El uso del ajo en la cocina:

El ajo se emplea en la cocina, para darle aroma y sabor a muchas recetas. Se emplea en los sofritos, carnes, pescados, verduras, salsas, ensaladas, aliolis…

    
   Propiedad nutricional:

     El ajo contiene aminoácidos y minerales como
     azufre, Potasio, magnesio, calcio, fosforo, hierro,
     zinc, selenio y Vitaminas del grupo B, C y E.





Propiedades Terapéuticas:

El ajo es un buen antibiótico natural y activador de las defensas, contiene propiedades depurativas, diuréticas, antisépticas, antibacterianas y vermífugas.
Para la circulación; Hipertensión, infarto de miocardio, mala circulación, arteriosclerosis, colesterol.
Como diurética va bien para la vejiga, reumatismo, edemas, hidropesía, y gota (en infusión con decocción).
Es uno de los mejores bactericidas para combatir infecciones del aparato respiratorio, como gripes, bronquitis, tos…
Digestivo; Favorece la digestión, antiparásitos intestinales, diarreas y putrefacciones intestinales.
Uso externo; Es un buen desinfectante contra picaduras de insectos, hongos, verrugas…





Frase Positiva:
Siempre intercambio hortalizas del huerto con otras personas y a la misma vez ellos intercambian conmigo elaboraciones propias, como jabones, pasteles…
Es un placer compartir, la vida provee.